Los pediatras no son partidarios del uso del tacatá. Durante mucho tiempo se pensaba que este accesorio favorecía la marcha del bebé, pero actualmente hay estudios que demuestran que esto no es así.

– Para empezar, el tacatá no estimula el gateo, un ejercicio estupendo para los niños de esta edad por muchos motivos. Uno de los principales es que les fortalece la musculatura de todo el cuerpo preparándoles para la marcha y previniendo así que padezcan posibles problemas de espalda o de piernas al echarse a andar.

– Además, el movimiento que el pequeño realiza con las piernas al moverse en el tacatá no es el mismo que el que tiene que hacer para caminar. A esto se une que al ir montado en este accesorio no ejercita como debería las caderas ni los músculos de los muslos, y todo esto incrementa el riesgo de que adopte posturas inadecuadas una vez que empieza a caminar solo.

– Las bandejas de los tacatás, al ser tan amplias, dificultan al niño el aprendizaje de los conceptos cerca y lejos y le restan destreza para sortear los obstáculos que se encuentran por el camino.

LOS DE HOY SON MÁS SEGUROS

Estos estudios también denuncian los muchos accidentes que el tacatá ocasiona. Según la prestigiosa Asociación Americana Pediátrica, casi 9.000 niños menores de 15 meses son atendidos cada año en los hospitales de Estados Unidos a causa de traumatismos relacionados con el uso de los tacatás. Y en España más del 10% de los niños menores de 18 meses sufren percances de diferente índole motivados por este accesorio: se dan golpes en la cabeza con las esquinas de los muebles, se magullan porque el tacatá vuelca al engancharse en un alfombra o al bajar un escalón, se pillan un pie al sacarlo fuera de la base y quedar éste aprisionado entre el tacatá y la pared…

No obstante, como es lógico, los fabricantes de accesorios para bebés han tenido en cuenta estos informes y los tacatás que comercializan actualmente son más seguros que los de hace algún tiempo.

– Disponen de un cierre especial para evitar que se plieguen de forma accidental.
– Son más anchos que largos y muchos de ellos disponen de tres y hasta cuatro pares de ruedas, lo que aumenta su estabilidad.
– Las ruedas pueden girar fácilmente hasta 360o.
– Las piezas de ensamblaje están protegidas para evitar que el niño se pille con ellas.
– Tienen una base amplia para dificultar el vuelco, que también impide que el pequeño se roce los deditos al acercarse a la pared o que se los pille al chocar contra ella.

CUALQUIER PRECAUCIÓN QUE SE TOME ES POCA

Todas estas características hacen que hoy en día el uso del tacatá suponga muchos menos riesgos para el bebé que los que implicaba antes. Pero aún así, si tu hijo tiene uno, debes tomar algunas precauciones cuando lo use:

– No le sientes en el tacatá hasta que aprenda a mantenerse sentado él solito perfectamente (lo conseguirá alrededor de los ocho o nueve meses).
– Vigílale constantemente. No lo dejes solo ni un momento.
– Despeja el suelo de obstáculos con los que pueda tropezar y limita su uso a superficies planas, sin alfombras ni tapetes, desde las que no pueda acceder a escaletas, desniveles ni escalones.
– Jamás cojas en vilo el tacatá estando el niño sentado en él. El asiento no aguantaría su peso.
– No permitas que lo utilice durante más de 30 minutos al día.

Si tienes en cuenta todo esto (solo en ese caso), el uso del tacatá no resultará perjudicial para tu pequeño.

ACCESORIOS QUE SÍ SON RECOMENDABLES

ANDADOR: Un carrito que el niño va empujando a la velocidad que él desea, una vez que aprende a ponerse de pie agarrándose a algo. Le da seguridad y mejora su sentido del equilibrio.

CORREPASILLOS: Una especie de triciclo sin pedales en el que el niño va cómodamente sentado y que le permite desplazarse  impulsándose con los pies. Le fortalece las piernas, preparándole para la marcha.